jueves, 1 de septiembre de 2011

El-espacio


(c) "Los Ángeles Locos", Tenacatita, Jal. Dic. 2009
Esa mañana llevaba un rato fotografiando aves a la orilla del mar.  No soy ni siquiera un fotógrafo amateur, pero me gusta tomar la cámara y disparar a lo que aparentemente veo.  Es una forma de hacerme un espacio y hacerme del cuadro.  De darle un toque personal al paisaje, a las cosas, a las personas a través de la manipulación exagerada del zoom de las máquinas-de-hacer-fotos.  Es una manera de adentrarme en el paisaje buscando detalles, sombras, conjuntos desde la distancia.  Con los pájaros en pleno vuelo el asunto es algo complejo.  Se trata, además de observar, de intentar interpretar el vuelo.  Adelantarse al aleteo, como si tal cosa fuera posible.  Se trata de observar y construir historias.  De capturar al ave en un momento para paralizar su vuelo en una imagen.  Vanesa dice que tengo cierta fascinación por los pájaros.  Quizá sea que les tengo celos, pienso.  A esta ave ya le llevaba registro de su esfuerzo por cazar alimento.  La venía siguiendo y logré capturar el momento en la que, supuse, se alzaba triunfante con su presa en pico.  Pero resultó una gran apariencia.  No capté lo que suponía.  La imagen fue altamente reveladora: tampoco capté un momento en el que cangrejo se desprende de una de sus patas para liberarse de su depredador.  Capté el momento, el instante, el espacio mínimo, minúsculo entre el fin de vida asegurado y una nueva oportunidad para reiniciar la historia.  El ave pasó a segundo término, el cangrejo suspendido en el tiempo también.  Me hice de el- espacio: ahí está esa poquísima distancia entre cazador y presa, esa breve apertura entre el pleno vuelo y la suspensión, entre la caída libre y la liberación. 

1 comentario:

Paloma Zubieta López dijo...

¡Qué hermoso! Sigue construyendo historias, nos haces falta ;o)