viernes, 22 de agosto de 2008

El Facebook: sexto sentido, voyeurismo y ocio infinito.

Status: “José participa en la red social del momento.”

Hace cuatro años no existía Facebook. Aunque no es la primera red social que se desarrolla en Internet, es la que en estos momentos tiene más éxito. En junio pasado se calculaba que tenía 80 millones de miembros. El mismo reporte sostiene que diariamente ingresan al menos 250,000 nuevos usuarios (Facebook Has 115 Million People?). Un verdadero fenómeno de masas. Facebook es una plataforma que ha revolucionado a la propia Web 2.0, el estadio de uso público que actualmente experimentamos en Internet, donde además de consumir información – todo tipo de información – también la generamos.

Facebook, como lo catalogó un amigo, puede ser como el cigarro: le das un primer golpe, y ya te jaló al siguiente. Es un producto adictivo donde se puede perder el tiempo en el ocio interminable por la cantidad de juegos, trivias e intercambio de infinitas estampitas virtuales. Buena parte de los programas que conforman Facebook te hacen interactuar con tus conocidos.

También es una herramienta de la cual hacen uso organizaciones sociales para promover sus causas. El poder de las “multitudes inteligentes” (Rheingold) ha sido capaz de generar cambios políticos presionados desde abajo, como quedó demostrado en España tras los atentados del 2004 en Madrid. Si la experiencia se repite en el mismo sentido, los israelíes y palestinos que interactúan en estos ambientes construyen una nueva realidad en Medio Oriente. Hay quienes se han atrevido a afirmar que el poder que ofrece Internet (columna vertebral de las nuevas Tecnologías de Comunicación e Información) a los sectores sociales marginados hace temblar a quienes acaparan las instancias de poder tradicional. Aún más, Internet es un catalizador para la apertura política en regímenes autoritarios. Eso explica la censura contra esta y otras plataformas de la Web 2.0 en países como China, Siria, Irán y Cuba.

Algo de razón hay en eso, pero lo cierto es que también se ha ensanchado la brecha digital (la distancia entre los que tienen y no tienen acceso a Internet, además de la calidad en el acceso). Sin embargo, para los que estamos de este lado del desfiladero, Facebook ha cambiado la forma de relacionarnos con los demás. Esta plataforma recrea comunidades, redefine sentidos de pertenencia. Dado lo anterior, Facebook ha generado al menos dos efectos “sico-sociales”: el voyeurismo facebookiano y el sexto sentido a la Haley Joel Osment.

Status: “José está impresionado por el voyeurismo facebookiano.”

Facebook es la experiencia virtual post-Sex, Lies & Videotape. Facebook, destapa el voyeurista que llevamos dentro. Vemos, y nos dejamos ver. Los grados de privacidad son relativos. Se accede al Facebook sabiendo que seremos vistos por quién sabe quien. Por algunos amigos (el concepto de amistad no es relevante en este momento), pero también por amigos de los amigos, por amigos de los amigos de los amigos, y así hasta el sexto grado del experimento y más allá. No hay escapatoria. Se puede controlar, ¿pero quién lo hace? Si 80 millones de individuos entramos a Facebook es porque queremos ser vistos, que nos vean, que nos relacionen con otros.

Y así como queremos que nos vean, vemos y buscamos relacionarnos. Mientras no se falte a la moral de la comunidad virtual, aparecemos en los monitores de otros por estar relacionados a una misma persona. Me informan en mi home, que “fulano ya es amigo de sutano”. ¿Y quién es sutano?, pues entramos a ver al menos quiénes son los amigos de sutano, o quizá el profile de fulano para que nos dé alguna pista a través de un comentario o una foto. Precisamente, están las fotos donde aparecemos, pero que publican otros y donde somos etiquetados (los tags). Esa etiqueta alimenta las páginas personales de quienes te conocen, pero además alertan a los amigos de tus conocidos.

Somos todos voyeuristas. Quien sea miembro de Facebook y no quiere que lo vean, que tire la primera piedra.

Status: “José sees dead people”

Otra cualidad que he detectado en el Facebook es la de ver fantasmas de vidas pasadas. Yo no sé los demás, pero reencontrarme con gente con la que alguna vez interactúe, es como ver fantasmas, “gente muerta”, que ya no pertenece a mi entorno social inmediato. Puede que no sea tan dramático, pero algo hay de eso. Compañeros y amigos de escuela, de la infancia, del club deportivo, del movimiento scoutico. Con unos ya no había relación, ni siquiera memoria. Con otros, las distancias y las migraciones nos habían alejado, al menos corpóreamente.

El caso es que de pronto mucha gente está nuevamente presente. Por alguna foto repentina, por ser amigo del amigo (algunas veces del enemigo). Se aparecen, así de la nada. Y esos fantasmas de vidas pasadas que están vivos, regresan a ser parte del entorno sico-social presente, aunque sea de lejitos, pero ahí están.

En lo particular, cuando me pasa esto, se me llega a enchinar la piel. Muchas veces por el gusto de saber de ellos, otras tantas porque escarban en mi propio pasado. La sensación es similar a las reuniones de generación escolares (hay un momento en la vida que los años ya le alcanzan a uno hasta para eso). Uno asiste motivado por el morbo: ¿Cómo se verán después de tantos años? ¿Cómo me veré? La experiencia es un tanto intensa, emocionante. En mi caso, cuando después de 20 años se reunió la generación de la prepa, la sensación me duró algunos días. Fue como formar parte de un capítulo de Lost, plagado de flashbacks que se entrelazan para entender lo que supuestamente es el presente. Algo similar me sucede con Facebook. Es una lluvia de flashbacks que puede ser tan constante (aunque por goteo), como uno se “involucre” en esta plataforma social de la red.

El voyeurismo facebookiano y el sexto sentido son además bastones para quienes padecemos de alguna discapacidad aplicada a las relaciones públicas. No se necesita entrar en contacto directo con nadie tras confirmar la “amistad” con otros. Simplemente estás, te relacionas y te relacionan. Te hacen saber cómo se sienten, cómo está su gato, si estrenaron un nuevo armazón, si se fueron o regresaron. Y haces lo mismo, sin tener que verle la cara a nadie. Te dejas llevar por esta marea que entreteje tu vida social, que arma el rompecabezas histórico de tu biografía personal. Ese es el Facebook, un generador de ocio infinito capaz de sacar al ermitaño más solitario de su ostracismo.

viernes, 4 de julio de 2008

jueves, 5 de junio de 2008

Pensar mata...

...pensar ociosamente también (no importa cómo, pero el pensar requiere del uso de neuronas, por más mínimo que sea).


La prueba: una investigación realizada en Suiza.

El objeto de estudio: generaciones de moscas que fueron adiestradas para utilizar sus neuronas.

El resultado: las moscas más inteligentes "desvían" energía vital a sus neuronas, con lo cual pierden tiempo de vida.

La conclusión: papando moscas.



La nota, de la AFP, comienza:



It doesn't pay to be smart and ignorance really is bliss if you want a long life -- at least if you're a fly, according to new research by a Swiss university.
Scientists Tadeusz Kawecki and Joep Burger at the University of Lausanne said Wednesday they had discovered a "negative correlation between an improvement in a fly's mental capacity and its longevity".
As part of their research project, the results of which are published in the journal Evolution, they divided into two a group of flies from the Basel region of northwestern Switzerland.


El resto (no mucho más) de la nota periodística lo encuentras aquí.




Hablando de bichos, dice la máxima: "Comamos caca. Millones de moscas no pueden estar equivocadas".

viernes, 30 de mayo de 2008

Cosas que puedo hacer con una sola mano habilitada

Además de rascarme la cabeza, utilizando sólo la mano derecha puedo:
  • Manejar, manteniendo la dirección estable, tocando el claxon y poniendo la direccional. Todo a la vez.
  • Amarrarme la agujeta del zapato derecho (aunque con ayuda del pulgar del pie izquierdo... y tardé como 15 minutos).
  • Ponerme desodorante en la axila derecha. Por ende, lavarme la axila derecha con jabón. El resto del brazo derecho lo tallo con la panza. No es muy práctico, ni coqueta la escena
  • Abrocharme el cinturón del pantalón.
  • Meter inconcientemente llaves y monedas en la bolsa izquierda - delantera del pantalón. También puedo sacarlas, aunque con principios de desgarre toráxico-abdominal.
  • Bajar por las escaleras y subir por el elevador.
  • Caminar Y platicar.

Pregunta: ¿Por qué se dice LA mano y no EL mano?

sábado, 17 de mayo de 2008

La zurda

Con mi radio izquierdo siniestrado

yo, que soy diestro

ya soy más diestro con la diestra.





Mas sin empacho, mi corazón se mantiene a la siniestra.

Es que me escuché en la radio.

domingo, 9 de marzo de 2008

1990 - Aún existía la URSS


¿Puedes identificar al flaco greñudo con lentes?

lunes, 3 de marzo de 2008

Dicen que Moisés pudo ser bien groovie

Polémico, divertido... ¿Y por qué no? eso explicaría muchas cosas. El artículo completo lo pueden encontrar en Biblical Entheogens: a Speculative Hypothesis. Una reseña, prestada del Ha'aretz:

Last update - 07:30 04/03/2008
Prof.: Psychotropic plants made Moses hear 'voices' at Mt Sinai
By Ofri Ilani, Haaretz Correspondent
"And all the people perceived the thunderings, and the lightnings, and the voice of the horn, and the mountain smoking." Thus the book of Exodus describes the impressive moment of the giving of the Torah on Mount Sinai. The "perceiving of the voices" has been interpreted endlessly since these words were first written. When Professor Benny Shanon, professor of cognitive psychology at the Hebrew University of Jerusalem, reads the verse, he recalls a powerful hallucinatory experience he had when he visited the Amazon and drank a potion made from a plant called ayahuasca. "One of the things that happens when you drink the potion is a visual experience created via sounds," he says.

Shanon presents a provocative theory in an article published this week in the philosophy journal Time and Mind. The religious ceremonies of the Israelites included the use of psychotropic materials that can found in the Negev and Sinai, he says. "I have no direct proof of this interpretation," and such proof cannot be expected, he says. However, "it seems logical that something was altered in people's consciousness. There are other stories in the Bible that mention the use of plants: for example, the tree of the knowledge of good and evil in the Garden of Eden." Shanon, former head of the Hebrew University psychology department, said his first experience with ayahuasca was in 1991 when he was invited to a religious ceremony in the northern Amazon in 1991 in Brazil. "I experienced visions that had spiritual-religious connotations," he says. Since that time, he has used it hundreds of times, and has published a book about the plant. "Hypotheses have been around for 20 years connecting the beginning of religions with psychoactive materials," Shanon says. He believes the Israelites used two plants in Sinai and the Negev: one of them is wild rue, a hallucinogen used by the Bedoin to this day. However this plant is not identified with any plant mentioned in the Bible. The acacia tree also has psychedelic properties, Shanon says, which the Israelites could have used. The acacia is mentioned frequently in the Bible, and was the type of wood of which the Ark of the Covenant was made. According to Shanon, he drank a potion prepared from a species of acacia while he was in South America, which caused similar experiences to those produced by the ayahuasca. Shanon also sees signs of a hallucinogenic vision in the story of the burning bush. "Moses 'looked, and, behold, the bush burned with fire, and the bush was not consumed,'" Shanon quotes from Exodus 3:2. Time passes differently when under the influence of the plant, he notes. "That's why Moses thought the bush was not consumed. It should have been burned in the time he thought had passed. And in that time, he heard God speaking to him." "But not everyone who uses a plant like this brings the Torah," Shanon concedes. "For that, you have to be Moses."
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